jueves, 13 de abril de 2006

Reflexiones sobre la II República

Se conmemora mañana el 75 aniversario de la II República y desde algunos sectores políticos, incluido el Presidente del Gobierno, se han expresado comentarios nostálgicos de aquella época alabando lo que según ellos fue un periodo democrático. Estos argumentos, nacidos de la burda manipulación de la historia, ocultan el caos, destrucción y muerte que provocó aquél oscuro periodo de nuestra historia reciente.

 

La leyenda dibuja a los republicanos de los años 30 como defensores de la democracia pero la realidad dista mucho de esa imagen mítica ( capítulo 1 y capítulo 2).

 

¿Qué sucedió en abril de 1931? El día 5 se celebró la primera fase de las elecciones municipales en España. El resultado fue de 14.018 concejales monárquicos y 1.832 republicanos. Una semana después, el día 12, tuvo lugar la segunda fase, con el resultado de 5.775 concejales republicanos y 22.150 monárquicos por lo que la suma global da una victoria amplísima a favor de las fuerzas monárquicas.

 

Sin embargo, como explica César Vidal, "El hecho de que la victoria republicana hubiera sido urbana —como en Madrid donde el concejal del PSOE Saborit hizo votar por su partido a millares de difuntos— pudo contribuir a esa sensación de derrota pero no influyó menos en el resultado final la creencia de que los republicanos podían dominar la calle y arrastrar al país a una cruenta revolución." Recomiendo la lectura de su análisis ( capítulo 1 y capítulo 2).

 

En la república de 1931 hubo dos tendencias principales. Una aspiraba a una democracia liberal, y la otra venía impregnada de mesianismo revolucionario y, por tanto, de demagogia. La primera la auspiciaron los llamados Padres espirituales de la República, Ortega y Gasset, Gregorio Marañón y Ramón Pérez de Ayala, así como los organizadores del movimiento republicano, Niceto Alcalá-Zamora y Miguel Maura. ( Leer artículo completo).

 

El resultado de lo que empezó como un sueño para algunos y siguió como una pesadilla para España es conocido, a pesar de los esfuerzos de los simpatizantes republicanos en ocultar los brutales asesinatos que se sucedieron ya desde el principio de la II República. Esta es la República de Rodríguez Zapatero y que algunos se empeñana en conmemorar en una especie de revival tergiversando la Historia.

 

En Cataluña se ha presentado un proyecto de ley del Memorial Democrático que, sin embargo, adolece de desmemoria al olvidar mencionar "las checa" donde se torturaba a los desafectos con la república o los incendios de iglesias y desvalijamiento de fábricas.

 

Uno de los factores que facilitaron la victoria por la fuerza de los republicanos fue la deslealtad de algunos monárquicos cercanos a Alfonso XIII y que a la hora de la verdad lo dejaron sólo.

 

El Rey tuvo que abandonar España para evitar, como dijo en su emotivo discurso, "cuanto sea lanzar a un compatriota contra otro, en fratricida guerra civil." .

 

Sin embargo, sus temores se cumplieron 5 años después con el estallido de la Guerra Civil. La hoguera del odio ya ardía sin control y se disponía a consumir, junto con la razón histórica y la razón política, un millón de vidas españolas.

 

Que tomen buena nota los políticos que con tanta alegría conmemoran la II República, de lo que sucedió en nuestro pasado más reciente.

 

También sería oportuno que desde la Casa del Rey se valorara la lealtad de quienes rodean a Su Majestad pues en demasiadas ocasiones se transmite la sensación de que frecuentan el entorno real intelectuales, cantantes y otros representantes de los sectores progresistas que firman manifiestos a favor de la República mientras se da la espalda a los que no dudan en defender, contra viento y marea, la validez de la Monarquía sin desfallecer aunque a veces con el desaliento producido por el silencio de la Casa.  

 

Para conocer lo que significaron para España los años que transcurrieron de 1931 a 1936, recomiendo el reportaje especial ABC, 75 aniversario de la II República.

 

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