miércoles, 15 de noviembre de 2006

La Reina Isabel II inaugura las sesiones parlamentarias

La reina Isabel II de Inglaterra (dcha) y el príncipe Felipe llegando al Parlamento británico, en Londres, este miércoles donde la monarca abrió


Orígenes del Discurso de la Corona se remontan a Enrique VIII

Hoy, como cada año, la Reina de Inglaterra leyó ante las dos Cámaras del Parlamento reunidas en la de los Lores el discurso de la Corona, cuyos orígenes se remontan a 1536, poco después de la ruptura de Enrique VIII con el Papa.

Esa vieja tradición cobró, sin embargo, un carácter muy distinto tras el período republicano de Oliver Cromwell y la restauración de la monarquía en 1660, momento a partir del cual vino a simbolizar la dignidad del monarca y la independencia de los Comunes.

Para destacar simbólicamente esto último, el ujier principal de los Lores tiene que llamar tres veces a la puerta de los Comunes (diputados) para convocarlos en nombre del monarca hasta que éstos finalmente aceptan abrirle.

Todos los años, en los meses de octubre o noviembre e inmediatamente después de unas elecciones generales, tiene lugar esta colorida ceremonia basada en la ficción constitucional, según la cual el Parlamento se disuelve y sólo el monarca puede convocarlo de nuevo.

Ninguna de las dos Cámaras, la de los Comunes o la de los Lores, puede llevar a cabo actividad alguna hasta que la Reina lee su discurso.

Un discurso que no escribe en cualquier caso la Soberana, como es de suponer, sino el Primer Ministro, en este caso Tony Blair, y que tampoco está obligada la Reina a leer, sino que podría hacerlo el llamado Lord Canciller.

Así, según recuerda hoy el diario británico 'The Independent' en una amplia documentación sobre el tema, la propia reina Victoria se negó a llevar a cabo esa ceremonia durante años tras la muerte en 1861 del príncipe consorte, Alberto.

Fallecida Victoria, su hijo, Eduardo VII, reforzó el ceremonial y sustituyó el trono único por dos tronos de forma que la pareja real pudiese sentarse junta.

La solemne jornada comienza con la llegada al Buckingham Palace de un jefe del grupo parlamentario del partido en el Gobierno que hace las veces de 'rehén por un día' de la Soberana en el caso hipotético de que un Parlamento hostil decidiera hacerla prisionera.

Luego, precedida de una carroza que lleva sus atributos de soberana, la Reina se dirige también en carroza a la Cámara de los Lores, única donde pone el pie la soberana.

Allí, la reciben dos lores hereditarios, que la acompañan, caminando hacia atrás para en ningún momento darle la espalda, hasta la sala donde ciñe su cabeza con la Corona Imperial y viste la túnica parlamentaria, con su cola de varios metros que sostienen miembros del séquito.

Otro grupo de cortesanos habrá entrado antes que ella en la Galería Real, portando los símbolos del poder soberano, la Gran Espada del Estado y un bonete o toca de armiño.

Finalmente hará su entrada en la Cámara de los Lores, precedida de varios de ellos, el lord del Sello Privado, consejero extraordinario del reino, el lord Presidente, el lord Canciller, el Tesorero Real y otros.

Antes y siguiendo siempre la tradición, escribe 'The Independent', los famosos 'beefeaters' o alabarderos reales, habrán registrado cuidadosamente los sótanos del Parlamento para comprobar que el conspirador católico Guy Fawkes no ha guardado más pólvora con que volar el edificio y a quienes están dentro, como intentó hacer en el famoso complot de 1605.

Con la llegada al poder de los laboristas, en 1998, se aligeró un tanto el séquito de la Reina durante esta ceremonia: se eliminó a los jefes de los ejércitos, a una doncella, al palafrenero mayor y a otros personajes.

La Reina comienza el discurso con un breve preámbulo sobre lo que el Gobierno - 'mi Gobierno' como lo llama-, ha hecho en la última legislatura, antes de presentar en términos muy generales los proyectos de ley que aquél se propone someter al Parlamento a lo largo de los doce meses siguientes.

Este año, el primer ministro laborista, Tony Blair, ha presentado su programa de gobierno para los últimos meses de una legislatura que no terminará, pues se ha comprometido a pasar el testigo antes del próximo verano a su sucesor, posiblemente el actual ministro del Tesoro, Gordon Brown.

Terra Actualidad - EFE

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