miércoles, 6 de junio de 2012

Final de los multitudinadinarios festejos por el Jubileo de Diamante



Londres (Efe).- Sin la presencia de su esposo, el duque de Edimburgo, la reina Isabel II de Inglaterra puso hoy fin a los multitudinarios festejos por su Jubileo de Diamantes con un saludo desde el balcón del palacio de Buckingham ante un abarrotado Mall.

La soberana británica, de 86 años, culminó hoy cuatro días de multitudinarias celebraciones en todo el país para festejar sus seis décadas en el trono británico. Más sonriente que ayer y entre el afecto popular, la soberana acudió a los actos de hoy sin la compañía de su esposo, el príncipe Felipe, que ayer fue hospitalizado por una infección de vejiga y seguirá varios días ingresado.

Muchos miles de ciudadanos se agolparon en el Mall, el paseo que une Buckingham con Whitehall, y no cesaron de vitorear a su reina durante los minutos que duró su saludo pese a la ligera lluvia, que finalmente no impidió la celebración de un desfile aéreo de las Fuerzas Aéreas Británicas.

Isabel II arrancó la última jornada festiva con un servicio religioso celebrado en la catedral de San Pablo, donde el arzobispo de Inglaterra, Rowan Williams, pronunció un sermón en el que le rindió tributo por toda una vida dedicada al servicio del país y de la Commonwealth.

Tras el acto religioso, la reina acudió a una recepción en Mansion House, seguida de un almuerzo en Westminster Hall, sede del Parlamento británico.
Después de esa comida se celebró una procesión en carroza por el centro de Londres, en la que Isabel II estuvo sentada al lado de la duquesa de Cornualles y el príncipe Carlos de Inglaterra, a falta de su esposo, y fue constantemente arropada por los británicos que la esperaban desde hacía horas en las calles.

El colofón a estos cuatro días de festejos multitudinarios se llevó a cabo desde el balcón del palacio de Buckingham, desde el que la reina saludó a la multitud de ciudadanos que, a esa hora, tuvieron que sacar los paraguas y cantaron en varias ocasiones el himno "Dios salve a la Reina".

En el balcón acompañaron a la soberana su hijo, el príncipe Carlos, y su esposa, Camilla, duquesa de Cornualles; sus nietos, los príncipes Guillermo y Enrique, y la duquesa de Cambridge, muy sonriente y ataviada con un elegante vestido en tono salmón, con un tocado a juego.

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