domingo, 20 de abril de 2014

«En Cartagena, los Reyes se volcaron con Gabo, ya enfermo»

«En Cartagena, los Reyes se volcaron con Gabo, ya enfermo»

ABC

«Gabo era amigo del Rey desde hace mucho tiempo», relata Víctor García de la Concha, actual director del Instituto Cervantes. Cuando se estaba preparando el Congreso de la Lengua en Colombia, Gabriel García Márquez quería que se celebrase en Cartagena, mientras que el presidente colombiano Uribe prefería Medellín. Un día, Carmen Ballcells llamó a García de la Concha y le dijo que viajara a Barcelona porque Gabo quería verle: «Y ten cuidado porque a veces se le va la cabeza, me lo dijo ya entonces, antes de 2007, aunque no con la gravedad que sucedió más tarde».

El caso es que Gabo le recibió con una frase sonora: «Cuando un rico viene a ver a un pobre algo bueno le ha de dar». El entonces director de la Academia le respondió que «entonces, piensa que el rico eres tú, que tienes este piso, y la casa de Cartagena y la de México. Lo digo porque tienes un tesoro, los derechos literarios de "Cien años de soledad" y vengo a pedirte que nos los cedas para hacer desde la Academia una edición conmemorativa». Allí todos pedían.

Gabo dijo: «Pero yo quiero ver al Rey». «Yo volví a hablar de los derechos y él insistió en lo del Rey –recuerda García de la Concha, y los logró para la edición canónica que hizo la RAE– porque había hecho una gestión infructuosa. Llamé a Zarzuela y se puso Ricardo Díez-Hochleitner, que me confirmó que el Rey había oído que Gabo estaba en España y también quería verle».

Tiempo después, el Rey relató al entonces director de la RAE el resultado de aquella visita: «Me dijo, mira tú, Rey, tienes que ir a Cartagena», porque lo que quería era celebrar en su ciudad el Congreso de la Lengua. Al final se acordó hacerlo así, con presencia de los Reyes y celebrar en Medellín el Congreso de la Gramática.

García de la Concha recuerda la visita de los Reyes también a Medellín, en alguno de los barrios más conflictivos: «Allí la seguridad dependía de los ángeles custodios, pero fue impresionante, porque salía la gente de los ranchitos, de las chabolas, a saludar y a besar a los Reyes con un cariño extraordinario». Pero García de la Concha insiste en que Gabo era «amigo amigo, desde mucho antes de ese congreso, pero en aquel Congreso los Reyes se volcaron. Gabo ya estaba herido por la enfermedad y se volcaron mucho más».

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